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La Coctelera

Occidente y Mahoma: Alá y nuestras supersticiones.

"Desde que el hombre ha dejado de creer en Dios, el problema no es ya que no crea en nada, sino que ahora se lo cree todo" (G.K. Chesterton)

Con la unánime reivindicación de las caricaturas de Mahoma, Occidente ha decretado por unanimidad la transferencia de Dios al Islam, en exclusiva y con aire displicente. A cambio nos quedamos las supersticiones y los tabúes, sin saberlo y a los que celebramos como avances sociales, propios de nuestra superior civilización.

Por fin Occidente suelta lastre y endosa definitivamente a Dios al Islam. Hemos sustituido a Dios por las supersticiones y al demonio por los tabúes (lista más abajo), lo que nos permite creernos más libres, más listos y superiores a los pueblos y culturas que calificamos –desde la insólita e ingenua atalaya de nuestra cultura y con suspiro de alivio- como atrasadas, que aún mantienen la religión y Dios como cemento y guía de su sociedad.

Vayamos por partes, al modo de Jack el Destripador:

1ª) Nada que objetar a la salida en tromba en defensa de la libertad de expresión: las caricaturas de Dios (hoy, en sí, una caricatura) son higiénicas porque refrescan la mente oxidada de corrección política e insuflan aire fresco en nuestros densos y acomodados refugios. El éxito de su difusión es una manifestación del arraigo y la salud de que disfruta la libertad de expresión en nuestro sancta-sanctorum occidental. Convertir a Dios en un chiste es igualarlo a nosotros, hacerlo humano. Por lo tanto, nada que objetar a la vana ilusión occidental que cree y confirma la muerte de Dios. Allá nosotros.

2ª) Pero la sospecha de tal operación santa y anti-sacra empieza por el rápido consenso, convertido en urgente unanimidad, logrado en torno a las caricaturas de Mahoma. ¡Por fin hemos identificado a un enemigo común –el Islam- que aglutine y reviva nuestra alicaída tribu! Nuestros oráculos -los medios de comunicación correctos y los personajes de opinión acrisolada y ejemplar- han corrido a defender la libertad de expresión que a diario cercenan. Espectáculo de vergüenza ajena.

Se va forjando un consenso para justificar futuras Cruzadas. El enemigo descubierto reúne todas las ingredientes que Occidente necesita para recuperar la unidad perdida por oposición a ellos, sin renunciar a nuestras cuidadas supersticiones (catálogo más abajo): fe religiosa arraigada en la población, importancia de la familia, marginación y opresión de la mujer, subdesarrollo económico, solidaridad social espontánea sin necesidad de que la organice y decrete el Estado, hospitalidad y tradición oral como vínculos sociales, etc.

Nuestro Adelantado en Oriente Próximo –Israel-, al que tanto debemos y pagamos con tierra y muertes musulmanas, nos reporta con fiel puntualidad terribles y continuas tropelías del Moro. La tribu europea recompone la pose y se sacude sus recientes orígenes y modo de vida. El Islam se queda como espejo de nuestras vergüenzas.

3ª) Nos quedamos con las supersticiones como suplentes del Dios titular transferido y como tabúes intocables:
la Patria Chica, elevada a la categoría de Nación.
la Paridad, que sustituye al mérito y esfuerzo personal, es decir, al libre albedrío.
la Igualdad, que hurta las diferencias entre individuos como signo de su identidad y motivo de atracción sexual y relación social.
La raza superior de las minorías étnicas y su derecho preferente al de la mayoría heterogénea.
La no discriminación, salvo la positiva a favor de los sectores sociales con lobbys para presionar. Con el resultado de la exclusión de la mayoría no organizada.
El Tabaco y las Drogas, pronto el Alcohol, como signos de atraso (hasta hace un suspiro, de relación social)
La Renta de Ciudadanía, como suplente del trabajo como opción personal de progreso.

Adiós a las copas… y hola a los bastos.

Hubo un tiempo muy largo y reciente en que las copas y el tabaco eran hábitos de socialización. El adolescente se incorporaba con ansía acumulada a la sociedad de sus mayores haciendo amigos cuando empezaba a salir de vinos y fumarse el primer pitillo. Se convertía en el ser social que como humano estaba en su naturaleza. A medida que se hacía mayor, copas y tabaco le integraban en tertulias, palacios, garitos y burdeles. Eran hábitos –junto con el sexo- que igualaban a todos, ahora que la igualdad es valor sacrosanto de la corrección política.

Y eran los vicios de los pobres, de la inmensa mayoría sin yate ni palacio. Eran ritos de relación y mitos cinematográficos de una época en que la Salud no era un ideal obligatorio que excluye a los que carecen de un cuerpo danone que exhibir en el mercado de las vanidades estéticas.

Desde el vino diario en la mesa familiar hasta el vino consagrado como el cuerpo de Cristo en el altar. Desde el bombón de licor traído por la abuela para su propio deleite, que alegraba las reuniones familiares de la infancia, hasta las copas en las timbas de póquer de la primera juventud. Su coste sanitario se sufragaba con impuestos y con creces.

Ahora el Ministerio de Sanidad quiere reducir el nivel legal de alcohol en las pruebas que se hace a los conductores al 0,0%. Se acabo la simple caña: si has tomado un caramelito de whisky de tu mamá te quitan puntos en el carnet de conducir y también en el ranking social.

El 0,0% se ha convertido en un logo de Salud. Algunas cervezas fueron pioneras poniéndolo en su publicidad, hasta el punto de sustituir a la marca como reclamo de consumo. El 0,0% se asocia a la limpieza absoluta, a la vida sana, a los nuevos hábitos socialmente aceptables. Pero el cero absoluto es la nada, es el individuo sin secretos, sin pliegues, de una pieza, con su vida privada hecha pública en el escaparate de lo uniforme. Ahora el mito es el cuerpo aséptico 100% y, por lo tanto, el espíritu impecable en traje de domingo. Todos clones.

Pintan bastos. ¡Adiós al bombón de licor! Y, con él, a las diferencias entre personas y consiguiente disfrute de la vida. ¡Ay, ay, ay, que ya no me sabe a Calisay!

Los EX

Ex-Amen-es (suprimidos con la promoción automática en la escuela, ya casi reliquias de otros tiempos, con lo que nos hemos quedado con los Amenes; el examen era la oportunidad de exhibirse como individuo: ahora sólo somos masa)
Ex-voto (el verdadero acto de rebelión: cambiar de voto, abandonar el voto fijo como ofrenda al Partido, como exvoto fósil)
Ex-lam (jubilar a esa religión fiera)
Ex-paña, ex-marido, exposa, ex-piso, ex-post (ponerlos aquí), extra-vagante (por esos mundos)
Exilio (interior) Ex-pirar-se (en vida, pero ¿a dónde?)